Organic +Entreanna. Better together.

Hola, os presento a Anna, una gran  persona y una gran  profesional.

La conocí por el gimnasio donde voy a entrenar, y pasó a “atraparme” en apenas la hora que duraba la clase que estábamos compartiendo. Por este motivo, decidimos ir juntas a tomar algo y vimos la gran conexión que hay entre su entrenamiento y el coaching. Quise probarlo, y lo hice. Y vamos, más que encantada.

De ahí surge la idea mantener esta conversación y plasmarla aquí, para que la podáis conocer mejor. No deja indiferente, os lo aseguro: gran profesionalidad, tesón, pura ternura, saber “dar caña” con amor, entiende perfectamente la conexión cuerpo-mente.

En fin, os dejo sus palabras para que os creéis vosotros vuestra propia opinión. img-20161110-wa00291_jbp5200-bn

 

Mi historia:

Hola Ana, lo primero gracias por brindarme la oportunidad de que la gente me conozca un poquito más y sobre todo gracias por la posibilidad de acercarles mi misión con este nuevo proyecto de entrenamiento consciente.

Mi historia …   Soy una chica inquieta de Burgos de 36 años, me considero una persona normal, con días buenos y malos, pero sobre todo con muchos planes personales y laborables que quiero desarrollar.

Comencé con mis estudios de danza clásica a los 8 años en una academia de mi ciudad, pero en esa época no encontraba la verdadera esencia de la danza y cambié el tutú por el kimono y el kimono por el bañador del equipo de natación del cole. Tras unos años probando, decidí que era el ballet clásico lo que verdaderamente conseguía ponerme los pelos de punta.

Reanudé mis estudios de danza clásica en otra academia de danza y complete los estudios con la carrera de solfeo y piano, consiguiendo finalizar la carrera de danza en el conservatorio de Palma de Mallorca.

Una vez finalizados regresé a Burgos y comencé realizando cursos con FEDA (federación española de aerobic y fitness) hasta conseguir la titulación de entrenadora nacional feda.

Me considero una persona de mente inquieta, y más aún en este sector que está en continuo cambio, así que para completar mi formación realicé un master en administración y gestión deportiva y actualmente estoy cursando un master en dietética y nutrición.

Gracias a esta titulación, he tenido la suerte de formar parte del equipo de formación de la empresa Sidecu S.L en Burgos “ C.D Talamillo” , en Madrid con el “C.D La Fuensanta”  y en Valladolid  en el C.D El Palero” a parte también me encargaba de la coordinación técnica.

Después de un tiempo viviendo fuera, decidí regresar a Burgos, para estar cerca de mi familia, y es entonces donde tuve la posibilidad de ser directora del gimnasio “Altafit”. Tras un año viviendo en mi ciudad, conocí a la persona  con la que tengo la tremenda suerte de compartir mi vida actualmente, él es de Madrid así que, desde hace casi 2 años, Madrid es mi casa, donde trabajo y donde se me brinda la oportunidad de seguir evolucionando como persona y como profesional.

 

¿Dónde quiero llegar? Pues como dice esa frase que todos conocemos “¡¡hasta el infinito y más allá”!!! soy consciente que para conseguir todo en la vida hay que trabajar, ser constante y disciplinado , paciente , fuerte … me encanta mi trabajo , disfruto impartiendo clases, me siento realizada al ver que una persona logra sus objetivos gracias a un entrenamiento personal…

A través de ENTREANNA quiero hacer llegar la actividad física a todo el mundo independientemente de la edad, el estatus social, la experiencia deportiva, el tiempo disponible … quiero llegar a cada una de las personas que deciden encontrar una mejor versión de si mismos, me encantaría acompañarlos en el proceso de transformación y aprendizaje para conseguir personas independientes en su proceso de cambio.

  • ¿Qué tres adjetivos te definen?

Cabezota, muy cabezota, en el buen sentido de la palabra; es decir que cuando se me mete algo entre ceja y ceja como se suele decir, hago todo lo imposible por conseguirlo, digamos que soy constante.

Disciplinada, me gusta tenerlo todo bajo control, es decir, tengo que planificar, organizar y programar  mi trabajo; es una forma de sacar más partido a las 24 horas del día. Estoy acostumbrada a hacer varias cosas en el mismo periodo de tiempo; ya cuando estudiaba en el cole o en el instituto tenía varias actividades extra escolares y esto me obligaba a tener que organizar muy bien el tiempo para poder hacer todo, y no solo hacerlo, sino hacerlo bien.

Recuerdo a mi madre a la que debo todo lo que soy, porque sin su esfuerzo y sin su confianza en mi no me hubiera convertido en la persona que soy, venir a buscarme al cole con la bolsa de ballet, cambiarme en el coche de ropa para poder llegar puntual y esperarme durante varias horas  para recogerme  y comer en el coche un bocata de camino al cole para que pudiera llegar puntual a clase.

Por supuesto también a mi padre, que perdía horas de sueño los fines de semana para poder acompañarme a las actuaciones que tenía con la compañía de Ballet Clásico. Sin ellos, nada hubiera sido posible. Gracias!

Voluntariosa, me encanta “apuntarme “a todo, soy bastante inquieta mental y físicamente, me gusta hacer cosas nuevas, conocer sitios, colaborar, ayudar, descubrir, conocer  y aprender sobre todo aprender.

  • ¿Por qué decidiste dedicarte al mundo de la actividad física? ¿ cual fue el motivo por el que decidiste dedicarte a esto?

Sabes? Creo que somos muy afortunadas porque hacemos lo que verdaderamente nos gusta; cuando te dedicas a lo que te gusta y te llena casi ,deja de ser trabajo.

Durante toda mi vida, he sentido la necesidad o la facilidad, de trasmitir todo a través de la expresión corporal, por eso me dedique a la Danza Clásica.

Lamentablemente no era lo suficientemente buena para poder vivir de la danza, por eso tuve que encontrar otra alternativa que me permitiera tener una “seguridad” en la sociedad actual.

Tenía que encontrar una forma de poder seguir trasmitiendo, por eso comencé con los cursos de formación de FEDA.

No se puede comparar  la sensación de estar  en el escenario de en un teatro a una clase de actividad como se imparten en los clubs deportivos, pero si es similar la sensación que se tiene cuando ves disfrutar a las personas que tienes en frente. Por ese motivo, por la sensación, por la complicidad que se crea, por la magia que se consigue crear es por lo que decidí dedicarme al mundo de la actividad física.

He de confesarte que no me siento, o no me veo como “entrenadora personal” al uso, para mí el cuerpo no es una máquina, sino un instrumento con corazón, alma, emociones y sensaciones que repercuten en la mente y en su reflejo exterior a través del físico.

  • Cómo surge ENTREANNA, qué es, en que consiste…

Entreanna surge tras varios meses de trabajo y nace por la necesidad de trasmitir al mundo que estoy despierta y  dispuesta a acompañar a aquellas personas que dessen sentirse autosuficientes en el desarrollo de su mejor versión mediante la planificación, el entrenamiento y la compresión de los movimientos, estableciendo un equilibrio entre lo físico y lo emocional.

Soy consciente de que trabajo con y para las persona, personas que sienten y padecen, no somos máquinas. El tratar a una persona con empatía, comprensión y desde el corazón no se aprende en los libros.

El “entrenamiento consciente”, está dirigido a todas aquellas personas que desean verse y sentirse bien en el mundo actual. Para todas aquellas personas que no saben cómo empezar o cómo avanzar en su entrenamiento o que no saben qué deben hacer para conseguir modificar aquello que no termina de convencerles en su cuerpo.

Quiero demostrar que todo el mundo es capaz de realizar actividad física, teniendo en cuenta su capacidad y sus necesidades. El secreto está en la constancia y en la confianza en uno mismo.

En mi opinión todos somos atletas de la vida real. Con tantas tareas y obligaciones, a veces nos cuesta organizar el día a día para sacar tan sólo 20 minutos para nosotros o llevar una alimentación adecuada. Mi objetivo es ayudar a todo el mundo a conseguirlo.

En ENTREANNA, se tratan  temas sobre alimentación consciente, descubrimos el arte de alimentarnos para ser más fuertes, enérgicos y vitales. Juntos conseguiremos conocer tu cuerpo, saber cual es el punto de partida y saber hasta dónde podemos llegar.

Conseguimos ser más armónicos, conocer la técnica de cada movimiento y sobre todo aprender el por qué y para qué de cada uno de ellos. Esto nos permite tener menos lesiones y menos enfermedades, en definitiva estamos más sanos!!!.

 

¿Cuál es tu misión, visión y valores?

Busco trasmitir una armonía corporal y un equilibrio mental, no busco crear competidores de juegos Olímpicos, sino “Atletas de la Vida Real”, para mí son todas aquellas personas que les cuesta un triunfo sacar 30 minutos para entrenar su cuerpo, personas que deben compaginar familia, trabajo, hijos responsabilidades en general.

Me dirijo a todos ellos que a pesar de todo, desean verse y encontrarse bien consigo mismos, desean dar sentido a su vida, sentirte felices, enérgicos, con vida! Pero sin complicaciones, sino creando un entrenamiento, una rutina fácil de seguir adaptada a sus necesidades, al espacio y al tiempo disponible.

Me sentiré realizada si consigo crear personas independientes seguras de si mismas y satisfechas de lo que son, de lo que hacen y de como lo hacen.

Sobre todo, que quiten el miedo a la actividad física y que aprendan a disfrutar del placer del movimiento del ejercicio y de sentir en su cuerpo sensaciones que antes no habían sentido.

Deseo crear personas saludables fuertes seguras de sí mismas capaces de conseguir objetivos alcanzables que antes ni siquiera hubieran imaginado.

Con objetivos o metas alcanzables me refiero a ejemplos como ser capaces de establecer un día a la semana para entrenar, o conseguir correr durante 5 o 10 minutos, comenzar a cambiar hábitos alimenticios …

Si os habéis quedado con la mosca detrás de la oreja, podemos vernos en la pagina web de ENTREANNA.COM o en redes sociales como Facebook “entrenamiento consciente- anna martinez “ y en Instagram “entreanna”.

Todos los miércoles tenemos una cita, ya que ese es el dia en el que se publican mis post.

Como siempre estoy a vuestra disposición para cualquier consulta o duda que tengáis, para mi será un placer!!!

Ana simplemente gracias.

Bueno, aquí os dejo la bonita historia de amor, humildad, pasión y motivación de mi entrenadora personal y mi amiga. Gracias a ti, siempre.

Muchas gracias en esta ocasión por leer a Anna, os mando un fuerte abrazo!

Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?

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Ninguno quiso mojarse y acabaron muriendo de sed.

morirse-de-sed

 

Vivimos en un contexto histórico donde, al menos a mí, me parece interesante que hagamos una reflexión. A ver…¿Qué quieres? Yo misma: ¿Qué quiero?

Curioso. Queremos no tener pareja, que no es lo mismo que estar solos, ¿o sí? Queremos tener pareja, y la verdad, a veces no comprendo muy bien para qué, para estar haciendo “soffing” cada uno con su iPhone dale que te pego a las redes sociales…

Queremos dormir con alguien, pero ¿Para qué? ¿Para no sentirnos solos, para sentir que alguien nos quiere, para sentir que le importamos a alguien? ¿Pura costumbre?

Me viene a la cabeza una canción de Sabina, que decía algo como de un gato sin dueño que va por los tejados, o también me suena algo así como “no miento si juro que daría por ti la vida entera, y sin embargo, un rato cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera”.

¿Qué nos está pasando? No sé, parece que hoy en día decir que se quiere una relación un poco más profunda, de alma a alma, de piel con piel, no está de moda, es como que “eres una antigua”. Ni siquiera el término “folloamiga”, o como se diga, es como… “uffffff, eso es mucho”.

Pero, pero, luego llega un domingo lluvioso, o llegan las vacaciones, o un día cualquiera de una semana cualquiera, y oye, como que echas de menos un poco de amor, de amor del bueno. Ya no hablo de acostarte con alguien, sino de acostarte y levantarte. Pero oye, que no, que esto no es así.

Queremos unos curros increíbles, que nos llenen, hablar idiomas, “triunfar”, salir ideales en las fotos de las redes sociales, tener muchos seguidores, y no sé, esto me lo pregunto mucho últimamente: ¿Para qué? ¿Qué te/me aporta tener veinte mil “me gusta” en una foto de Facebook? De toda esa gente, ¿a quién crees que le importas de verdad? ¿Será una  cuestión un poco de ego? ¿Sería mejor invertir ese tiempo en llamar por teléfono y decir: “Te veo genial (o fatal), dime, ¿cómo estás? Pero no, esto quizás ate mucho, es mejor mantener un poco la distancia de precaución, y pasar solo si hay un paso de cebra, y si el semáforo está en verde. Pero, ¿sabemos cuándo el semáforo está en verde?

Vamos a inventar una palabra, aunque quizás exista y yo la desconozca:

amorfobia.

Ayer lo hablaba con un amigo, me decía que llevaba dos años sin estar con nadie, y que sentía que él mismo se estaba bloqueando, y puede ser, claro que pude ser. No queremos un polvo rápido pero tampoco una relación. No quiero desnudarme ante ti, porque me da vergüenza que veas cuán vulnerable soy, y por supuesto, aunque me gustes, no te lo haré saber, porque  total, no tengo ni idea de lo que quieres. No tengo mucho tiempo, así que el que tengo quiero que sea muy especial, pero claro, a la primera de cambio cojo la puerta y me largo, y así, es difícil que surja algo bonito. Ah, bueno, pero realmente yo quiero algo bonito o yo qué quiero.

¡Ya lo tengo!: quiero tener pareja cuando me dé la gana, como me dé la gana, con quién me dé la gana, donde me dé la gana, el tiempo que me dé la gana, y todo como me dé la gana, porque las normas, las pongo yo… Así  nos va.

Esto último no va conmigo, la verdad, y sin embargo, no me queda otra, lo respeto, es que no hay más opción. Me pregunto ahora mismo, justo ahora, cómo han cambiado tanto nuestros valores, cómo se antepone el éxito profesional al personal, cómo se puede preferir el dormir solo a dormir con alguien (no cualquiera, como decía Sabina).

Es curioso que nos parezca un acto de una intimidad absoluta dormir con alguien, y sin embargo, desnudarnos y tener sexo con alguien sea como el que comparte una mirada furtiva en plena calle. Como decía otra canción: “ay, cómo hemos cambiado…”

En definitiva, y una vez más, estaría más que bien, según mi opinión, que nos preguntáramos qué estamos haciendo con nuestras vidas, si estamos dejando que se nos escapen trenes que quizás nos podrían llevar a sitios bonitos, o al menos, con un trayecto chulo, que nos haga saltar de felicidad. Puede ser que nos queramos bajar a las pocas paradas, pero…¿Y qué? Son oportunidades. Hace unos días lo hablaba con mi hermana por algo que le habían dicho de los tres que pasan, y bueno, yo creo que el tren sigue pasando, lo cojas tú o no, no se para, lo que depende de uno es si ese tren nos llevará a nosotros o si por el contrario, decimos quedarnos en tierra, y en ese caso, subirán otras personas.

Acuérdate de que sólo tienes una vida, y una vez leí que un día sin sonreír es un día perdido, y con el amor, pasa algo parecido: si tienes la posibilidad de amar y de que te amen, hazlo. Quizás dentro de unos años se ponga de moda amar y no sé, te acuerdes de esa persona…

Ojo, también entiendo que tal y como está el percal, algunos prefieran aquello de “Virgencita, virgencita que me quede como estoy”. Normal…

Perdonad si veis alguna falta de ortografía, no voy a repasar el post porque si no, quizás no lo publique, así que, esta es mi reflexión más personal sobre el amor, las parejas, las pseudo parejas, las neo parejas, y todo eso, 😉

Mil gracias por leerme, y por cierto, ¿Qué tiene que ver esto con mi trabajo? MUCHO. Hablo, como es evidente, de amor, de respeto, de empatía, de ser uno mismo, de liderazgo, de autenticidad, de reflexión, compartir, sinceridad, cambio de paradigma, etc.

Gracias a Coco Animaux (Instagram) por esta imagen que ya publiqué en mis redes sociales hace un tiempo, me encanta.  Gracias a Inés Lee por la publicación hoy la misma red social porque me ha invitado a reflexionar (de nuevo) sobre este tema.

Un abrazote, y si no vuelvo por aquí: Feliz año 2017.

Ana http://www.organiccoaching.es

 

 

De la pena no se come.

compasion

Reflexión dominical:

iba yo por Madrid, paseando con mi perra, para no variar. Una señora, muy maja ella, la verdad, se me acerca y me dice que no la riña. Yo le digo que a ver, la riño porque cuando ve otros perros sale pitando, y aunque mi barrio no sea la M30, pues algún coche pasa…

Una cosa lleva a la otra, y me cuenta, que hay una chica, de unos 40 años (ella dijo “Señora”, pero yo lo he cambiado porque tengo 43) estaba el otro día en la Iglesia de San Nicolás, ni idea, la verdad. Pues la mujer, cuando cerraron la Iglesia, se quería quedar dentro. Vamos, era una mujer que vive en la calle. No quería salir a su mundo real. 😦

Luego, me contaba ella, entró a una cafetería de “mucho nivel” y también la vio, dice que con la misma bolsa llena de trastos (quizás ropa de abrigo, o una manta, no lo sé), y me decía ella, la señora, que le dio mucha, mucha pena…me lo repetía todo el rato. Mucha, mucha pena.

“Ok”, le dije yo. Y luego añadí, con la mejor de mis sonrisas: “¿Y qué más?

“¿Cómo?”. Me dijo ella.

“Sí, que si además de sentir pena… ¿hizo algo más? no sé, le preguntó que en qué la podía ayudar, ¿le habló?, no sé… ¿hizo algo?

El día antes había sido el día de los derechos humanos, y una vez más…manda huevos que tenga que haber un día de los derechos humanos, un día para que respetemos a los gays y demás personas que viven de manera distinta a los “normal”,  otro para los niños con parálisis, otro para que nos acordemos de los enfermos de cáncer o SIDA,  y largo etcétera…A ver, que yo me uno a estos días, pero que me quedo con esa sensación de…

¿En serio, y por qué no nos acordamos de todos los que sufren todo los días?

La pena no da de comer, ni abriga, ni el cuerpo ni el alma. Tampoco con la pena se compran medicinas, ni protegen  de cualquier peligro de los que hay cuando se vive en la calle.

Mientras buscaba imágenes, confieso, no podía evitar llorar, mucha pena, mucha, pero…¿Qué estamos haciendo por los demás? ¿Qué somos capaces de quitarnos para dárselo a otra persona?

Pido disculpas si ofendo a alguien, es una reflexión, y por supuesto, si se me saltan las lágrimas , entended que es porque yo misma, yo creo que podría hacer más. Hago algunas cosas, que los más cercanos saben, sin embargo, puedo hacer más.

Sentir pena, está muy bien, pero no basta, ni mucho menos. Y ahora va la pregunta del millón:

¿Qué te gustaría que hicieran por ti si vivieras en una situación límite? 

PUES HAZLO. SIN MÁS, HAZLO.

Esto, queridos, tiene mucho que ver con coaching, mucho que ver, hablamos de empatía, de respeto, de humildad, de amor, de compasión.

Hablo de mirar por los demás, de tratar al resto pensado que en ese lado podríamos estar nosotros, y mirar siempre al otro estando nuestras cabezas (como mucho) a la misma altura, y si es un poco por debajo, pues estaría muy bien, vamos, humildad.

Esto tienen que ver mucho con headhuntig también, hablo de cercanía, de personas con alma, de gente con corazón, de seres humanos capaces de mirar a los ojos al sufrimiento. Este tipo de personas, son las que a mí me interesan, en mi vida, personal y laboral, que casi viene siendo lo mismo, al menos yo pongo pocas diferencias.

Un buen líder ama a los demás, se preocupa de corazón por los demás, les pregunta si están bien, en qué les pueden ayudar. Un líder ha de ser una buena persona antes. 

Recuerda: “Si me necesitas, silba”.

  • Os recomiendo, hablando del granito de arena que podemos aportar cada uno para un mundo mejor: Cambia para cambiar el mundo. Un libro recién salido del horno de Héctor Trinidad, colega de profesión, runner y gran apasionado por la vida y los que laconoonemos:

https://www.facebook.com/cambiaparacambiarelmundo/
https://www.facebook.com/H%C3%A9ctor-Trinidad-862626660540243/
https://twitter.com/CambiaElMundo3

Para finalizar, os recomiendo de corazón que echéis un vistazo a Héctor Trinidad y a su recién estrenado “hijo”. Hablando de cambios y de mundo, su libro se llama “Cambia para cambiar el mundo”

Gracias por leerme, muchas gracias, y os mando un fuerte abrazo.

Ana http://www.organiccoaching.es

 

Derechos humanos

Pues eso, que creo que es interesante esta reflexión.

Parece que estamos (o estaríamos) porque lo que hacemos y nada es casi lo mismo algo así como un regalo.

Estamos locos? Vamos a ser humanos, a hacer lo que nos gustaría que hicieran con nosotros, en cualquier contexto.

Amor, ternura, respeto, igualdad, comida, un hogar, un abrigo, no sé, lo que tú y yo tenemos. Eso justo quiero para tantos y tantos que sufren. 

Un abrazo, gracias por vuestro tiempo. 

Si me necesitas, silba.

Ana. www.organiccoaching.es

Que ¿todo? fluya y que ¿nada? influya…

fluir

Así creo yo que es, tal cual.

Cuando uno no se crea expectativas, obvio que no se desilusiona, esto está bastante bien, según mi opinión. Se trata del flow, que tanto está de moda. Fluyamos.

Fluimos con la vida, con las personas, con las oportunidades que se nos presentan, con las sonrisas que nos regalan, con los abrazos que nos dan, con esas miradas de personas que no conocemos. Fluimos. O al menos yo, fluyo. ¿Y tú?

Me gusta fluir en cuanto a esto se refiere, sin embargo, el flow, puede ser que traiga consigo  daños colaterales si nos aferramos a él como quien se aferra a un clavo ardiendo. ¿Por qué? Porque quizás, solo digo quizás, nos invite a ser estáticos, a no provocar situaciones, a no hacer que las cosas ocurran.

Las personas que son muy emocionales, en las cuales yo me incluyo, esto del flow es “sí, pero no”. Me explico: quiero fluir con la vida, con las cosas que me ocurren, y sobre todo, con las que no puedo hacer nada, las que no dependen de mí, que cambien. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Me puedo quejar, es verdad, pero no quiero. He aprendido a no hacerlo, al menos, a hacerlo lo menos posible, porque no aporta nada. Fluyo con otras cosas bonitas que me pasan, me digo: ¡hey Ana, qué bueno que te haya pasado esto, fluye! Entonces, fluyo.

Hay otras veces en las que fluyo demasiado, y meto la pata, porque esa pasión, ese huracán que a veces soy, me empujan  a ser muy impulsiva. Ayer justo lo comentaba, es una parte de mi Ana infantil que ahí sigue…

Otras veces, no quiero fluir, y me gustaría que tú me contaras que tampoco fluyes, sino que ayudas a provocar situaciones, situaciones que por sí solas a veces no se dan, situaciones que necesitan un pequeño (o gran) empujón. Aquí es cuando yo no fluyo, paso. Soy una cabezota, o si quiero ser más correcta diré que soy muy persistente. Si creo en algo, si quiero  algo, quererlo de verdad, y pienso que podría ser “chulo”, voy a hacer todo lo posible por que ocurra. En estos casos mi cabeza va a mil, empiezo a imaginar cómo podría ser, y repito, no sólo pienso en “oooohhh, sería tan guay que pasara…”.Hago cosas.

No soy amiga de las generalizaciones, creo que hay que tener mucho cuidado, por este motivo, esta imagen me llamo la atención. ¿Todo, que todo fluya? No, no lo creo, no lo quiero, todo no. Sólo algunas cosas, las bonitas, y por supuesto currárselo un poco para que se mantenga en el tiempo, ¿no crees?

¿Nada, que nada influya? Ahora mismo yo me sonrío porque con esto del coaching y la PNL parece que me he vuelto muy “especialita” con el tema sobre cómo comunicamos. Volvamos. ¿Que nada influya? Jo, pues tampoco lo veo yo así. Yo soy puro volcán en erupción, pura marea, pura tormenta, también día soleado y tranquilo en cualquier montaña bonita y tranquila., en cualquier playa de esas que tanto amo.

Si “nada” nos influye, ¿que estamos, muertos? Yo prefiero sentirme viva, que la cosas me muevan, ser capaz de sentir amor, tristeza, alegría, frustración y enfado. ¿Somos humanos, o qué?

Huelga decir que las emociones menos “bonitas”, intento trabajarlas más, procuro aprender a gestionarlas mejor. Sin embargo, y esto dará para otro post, canto un “hurra” a favor de la tristeza, que la pobre, con tanto “humo vendido” acerca de su contraria, la alegría, parece que es como una enfermedad mortal. Nada que ver, a mí me ha ayudado a crecer. Lo dicho, esto para otro post.

Millones de gracias por leerme, un mes sin escribir por varias cuestiones, lo siento.

Ya sabes: “Si me necesitas, silba”.

Abrazote,

Ana

www.organiccoaching.es

 

 

Mírame a los ojos.

Imagen

 

A veces me preguntan que cómo he llegado dónde estoy, refiriéndose a mi estado de mental.Sobre todo personas que conocen bien mi historia. Y yo contesto (al puro estilo coaching):

“Y para ti, ¿dónde estoy?”.

Me contestan de todo, pero sobre todo, se refieren al estado de “rutinariamente feliz” en el que pasan mis días, en el que fluyo conmigo misma, con mi vida.

Pues bien, la respuesta es variada.

Por una lado diría que llorando, sufriendo a tope, cayéndome y haciéndome mucho daño, rasgando mi alma, haciéndome heridas que se convierten en cicatrices que luego miro y valoro.

Equivocándome. Asumiendo. Responsabilizándome. Quitándome el rol de víctima. Relativizando. Activándome. Haciendo cosas. Esforzándome. Frustrándome. Valorándome (sin  pasarme). Equivocándome. Aprendiendo. Atreviéndome.

Cuando algunas personas, que me conocen bien desde hace muchos años, me dicen que menudo cambio, yo siempre contesto lo mismo:

 “No ha sido gratuito, no ha caído del cielo. He pagado mis facturas”.

Siento, y lo digo con la más absoluta sinceridad y humildad, que le debo mucho a la vida, a mis amigos, a  mi familia, a Javi, y a todas las personas que  han confiado en mí. Me refiero tanto a personas con las que he trabajado, como con las que he colaborado, me refiero a esos grandes profesionales de los que aprendo y de los que me siento superorgullosa. También hablo de la cajera del súper, y de aquel rumano que se pudo volver a su país con su familia (vivía en la calle).

Pero todo esto, no habría sido posible sin el coaching. Para mí, el punto de inflexión que me hizo dar un giro de 180 grados, fue el coaching. Lloré como una niña pequeña al ver qué cosas más feas había dentro de mí, producto de tantas y tantas cosas por las que sufrí, y que no viene hoy al caso.

Me quité el cartel luminoso de:

“Soy una infeliz”. “Todo me pasa a mí”. “Qué mala suerte tengo”. “Mi vida siempre será una mierda”;

y los sustituí por este:

“Asumo que gran parte de lo que me ha pasado es mi responsabilidad”. “Hay cosas que ya es complejo que puedan darse, lo asumo”. “Mi vida puede ser maravillosa si hago cosas”. “No soy víctima de la mala suerte, yo soy  responsable de mis actos”.

Esto, que a priori puede sonar sencillo, para mí fue un duro proceso. Como he comentado, había partes de mí que quería cambiar a toda costa. Sabía que me alejaban de algunas personas. Sabía que me alejaban de mí. Sabía que me alejaban de la felicidad, y más que de la felicidad, de la paz interior.

¿Os acordáis de Caótica Ana? Una película del año 2007 de Julio Medem. Pues yo me sentía así. Caos.

Ahora, y sin ningún ánimo de ir de algo que no soy, me siento feliz conmigo misma, me he perdonado, he pedido perdón y también he perdonado.

Ya no me siento culpable, sino responsable.

Ya no me siento víctima, sino responsable también.

Desde el momento que decidimos qué queremos hacer, cómo queremos ser, tomamos conciencia, nos damos cuenta, y hacemos que las cosas ocurran sin que se den por ciencia infusa, empiezan a pasarnos eso que en principio creemos que es magia. Se llama esfuerzo.

No esperes que nadie te diga cómo tienes que ser, hacia dónde has de dirigirte, cómo vas a encontrar tu felicidad (nadie mejor que tú lo sabe).

No te creas nada de lo que te digan en charlas o conferencias, incluso mías, sobre todo  las mías. Lo que a mí me vale, quizás a ti no, o sólo en un porcentaje. Al que está a tu lado, no sé, habría que preguntarle. De lo que escuches, quédate solo con lo que tu corazón se sienta cómodo.

Coge todo con pinzas, cuestiónate, mira hacia tu interior, llora, haz limpieza general (a tu modo, con tus tiempos, respetando cada emoción que vaya aflorando.

Mi opinión (tampoco tienes por qué creértela) es que para ser feliz es necesario este proceso de introspección, que te conducirá (si tienes valor) al autoconomiento.

Como dice la imagen:

“Conviértete en lo que sabes que eres”.

Muchísimas gracias por leerme, por estar en mi vida. Gracias a toda la gente que me acompaña en el camino. Gracias a esas personas maravillosas que he conocido gracias a este blog y a otras RRSS, aprendo un montón de todos y cada uno de vosotros.

Recuerda: “Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”.

Ana www.organiccoaching.es

 

 

 

Firmado: El condicionado.

No estaba buscando nada en concreto y, sin embargo, me he encontrado con este vídeo que he querido compartir con vosotros.

Hace poco alguien muy cercano me comentó que había pagado, junto con su ex, un viaje de vuelta a un inmigrante que vivía en la calle.

¿Qué significa esto? A mi amiga le parece que nada, para ella no tiene mucho significado en cuanto a que su vida ha continuado siendo la misma, igual algo más apretada ese mes, nada más. Bueno, parece ser que también ha cambiado su perspectiva respecto a algunas cosas.

Hace pocos días ella me contaba que cuando le contestó a un amigo: “bueno, no tiene tanta importancia”, después de que éste le dijera que tiene buen corazón y que dice mucho de ella, él le contestó: “quizás para ti no tanta, pero a ese hombre le has cambiado la vida”.

En realidad, en este caso, además de palabras de afecto y de sonrisas, para ser sincera, un aporte económico venía bien, porque este hombre y su mujer vivían en la calle. Daba igual que hiciera frío, fue este invierno, que lloviera o tronara, daba igual. Hacían una comida al día.

En fin…

Lo que quiero intentar decir compartiendo este vídeo y esta historia es que, a veces, no queremos asomarnos a ver qué hay ahí fuera, fuera de nuestro mundo, porque desde luego que es jodido. Y…¿sabéis lo que pienso? (perdón si ofendo a alguien), que no nos gusta asomarnos porque vemos la cruda realidad que viven muchas personas, y porque nos sentimos mezquinos (quien tenga un mínimo de sensibilidad y de conciencia social) por no hacer más de lo que sabemos que podemos hacer.

Tal vez pensemos:

¿Qué puedo hacer, tampoco le voy a cambiar la vida?:

Y tú…¿Cómo lo sabes? ¿Le has preguntado? 

Ojalá haya muchas personas de las que me leéis que estéis pensado que soy una imbécil y una osada, porque sí que hacéis algo por los demás. Ojalá, me quedo con lo de imbécil encantada de la vida.

En otras ocasiones, una sonrisa puede cambiar mucho un estado mental, a lo mejor es sólo un momento, sin embargo, si esa sonrisa se repite, el nivel de autoestima puede ascender notablemente.

Si además nos tomamos un momento para interesarnos por cómo se siente esa persona, qué le ha llevado hasta allí (ojo con esta pregunta), un breve contacto físico, llevar algo de comida, no sé, en definitiva: lo que nos gustaría que hicieran con nosotros.

¿Te lo imaginas? ¿Eres capaz de empatizar? Sería muy bueno, yo la primera, siempre tengo la sensación de que no hago nada, o casi nada. 

Tenéis el vídeo, un ejemplo genial que nos muestra cómo por el amor de la chica (el amor en su interior) se logran tantas cosas… puede ir a vivir con su familia, que le adoran, donde no le falta de nada, sobre todo eso, amor. Y cómo no, ese maravilloso libro de poemas que tengo que indagar para comprarlo.

Luego tenemos el caso de mi amiga. Por preguntar, sólo por preguntar: ¿dónde vives? Cuando le dijo que en la calle, según me cuenta, le sonrió, y cuando llegó a su casa estuvo llorando durante un buen rato pensando en cómo podía ser que hubiera personas que no tuvieran lo básico, un techo, comida y agua. AMOR.

No pretendo fastidiaros el día, ni mucho menos, sólo pretendo que todos entendamos que un poquito de aquí y otro de allí, pueden cambiar el mundo. Un poquito tuyo, otro mío, y así…

Desde luego que si pensamos que no podemos hacer nada y no hacemos nada, ya sabéis lo que va a ocurrir: NADA.

Hablo de amor, de paz, de empatía, de solidaridad, de preocuparnos y ocuparnos, de comunicación, de respeto, de cariño, de humildad, de valentía y de tantas y tantas cosas que no terminaría nunca. Y esto, amigos míos, tiene que ver, y mucho, con el liderazgo, el de la calle, el de ir por casa, el de nuestra vida, y el que yo creo que tiene que haber en las grandes compañías, en los directivos y no tan directivos. En todos y en cada uno de nosotros, independientemente de a qué nos dediquemos. 

Me despido hoy con cierta tristeza, que se pasa enseguida.

Gracias, gracias y más gracias por estar ahí, por leerme, por vuestros comentarios públicos y/o privados.

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”

Un abrazote,

Ana    www.organiccoaching.es