“Si dices groserías es porque eres más feliz”. (Ya decía yo)

Ahora lo entiendo todo, bueno, cuando digo todo me refiero al tema de la felicidad, 😉

Digo palabrotas desde que tengo uso de razón, huelga decir que creo saber elegir el momento, sin embargo, de vez en cuando se me puede escapar un “joder” y tampoco pasa nada.

Esta teoría que plantea el vídeo la tengo desde hace muchos años. Creo que las personas que decimos “groserías” somos más felices, porque, en primer lugar, estamos diciendo aquello que se nos pasa por la cabeza, y eso, eso no tiene precio (en ambientes donde haya confianza, repito).

Por otro lado, si en lugar de decir la palabra bien sonante, decimos la mal sonante, suele provocar risas, en  uno mismo y en el resto, y esto, esto tampoco tiene precio, es casi lo mejor. Yo, personalmente, me paso la vida descojonada. (Con perdón).

Esta maravillosa capacidad de exagerar las cosas que tienen las palabrotas es indescriptible, lo que sí se puede hacer es describir con exactitud algunas cosas, o situaciones que sin ser tan explícito sería más complejo (al menos para mí, quizás es que me falte vocabulario del bueno y del otro, sea una experta, ;D).

¿Cómo es cuando uno/a se cae? No es maravilloso el hecho de poder cagarse (lo he vuelto a hacer…sorry) en todo lo que a uno se le pasa por la cabeza, maldecir, y acordarse de la madre y del padre del responsable (aunque sea una piedra, una puerta, una mesa, ventana, lo que sea).

¿Y el momentazo cuando nos dan una buena noticia? Madre mía, para mí esto es peor, en el sentido de que no me dejo una en el tintero, caen todas. Como esté sola o con gente de mucha confianza hasta puede ser que me invente alguna nueva. Algo así como una “fusión palabrotera”.

Yo, con el permiso o sin él del resto del mundo, voy a seguir en mi línea, porque efectivamente, sé que libero endorfinas, aumenta mi autoestima, y cómo no, quiero seguir siendo una tía honesta, así que, por mi felicidad, mi honestidad, y mi autoestima, necesito seguir siento una malhablada. Solo lo hago por eso, que conste…  😉

¿Qué tiene esto que ver con el coaching?

Todo. estoy hablando de ser honesto, de ser auténtico, de tener un nivel alto de autoestima con todos los beneficios que esto te puede aportar. Estoy hablando de felicidad, de decir lo que pienso, porque de verdad:

¿Alguien piensa que porque yo diga palabrotas voy a ser maleducada? Venga, no seas antigua/o.

Casi cerrando el post me acabo de acordar de mi querido amigo Martín, que dice que dentro de mí hay dos Ana, una es sweet Ana, otra…Ana la punkita. No le digo yo que no.

Te mando un fuerte abrazo, muchas, muchas gracias por leerme, ya sabes que valoro enormemente que dediques un rato para leer lo que escribo. Sobre todo chorradas como esta, 😉

Espero haberte sacado una sonrisa recordando algún momentos de esos a tope de genialidad + brutalidad, son lo más.

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”.

Ana www.organiccoaching.es

 

 

Felicidades con retraso, Amancio. (Ortega)

 

 

¡Hola, Amancio! (Perdón por las confianzas, es decir, por omitir el Don y el Usted, yo soy de ir por casa, y además, te siento como de mi familia).

Ayer vi este vídeo, y he de reconocer que se me saltaron las lágrimas, como a ti. Bueno, no sé si igual, pero vamos, se me saltaron.

Te admiro, y decir que te admiro se queda corto, la verdad. Eres el grande entre los grandes.

Te he estudiado en varias disciplinas, siempre asoma el Sr. Ortega (es que ahora quedaba muy bien, creo) por los libros, de marketing, de psicología social; y digo  yo, por algo será no. A los profesores les da mucho juego, no me extraña.

Conozco bastante de cerca el monstruo que has/habéis/han creado.

Me produces ternura, reconozco que quizás te tenga idolatrado, pero es que crear casi 153.000 puestos de trabajo hasta 2015, no es moco de pavo, como se suele decir.

La gente más humilde y más agradecida, inteligente, competente, buenas personas que conozco y que han trabajado contigo, hablan maravillas. La sensación que tienen es que se trabaja mucho, obvio, sin embargo, lo entienden casi como un regalo, es (según me han dicho) como hacer un Máster, profesional y personal, y eso, no tiene precio.

Yo hago caso omiso de las cosas feucas que se dicen de ti, porque sinceramente, vivimos en un país de pandereta, y lo digo con suma tristeza, pero no sé, a la vista está. En este país sólo unos cuantos viven la vida desde el agradecimiento, otros muchos, critican. Y yo pienso, ¿pero estamos locos?, ¿en serio te atreves a criticar a un señor que desde cero ha logrado crear tantos y tantos miles de puestos de trabajo? Ya lo dije una vez, ojalá hubiera muchos más Amancio Ortega en España, en el  mundo.

Este vídeo habla por sí solo, desde mi punto de vista, hay amor, agradecimiento, alegría, entrega, cercanía. Valores, valores, vaya.

Hablando de cercanía, sé que comes en el comedor, mano a mano con tus trabajadores, y no sabes la envidia que me dan. Daría tanto por poder hablar contigo aunque fuera un ratito.

A M. P, tu socia, sí que he podido conocerla, una vez, le dije: “M., ahora entiendo por qué todo el mundo habla tan bien de ti, entiendo lo que dicen de que les tratas de maravilla”. Ella, seré sincera, se mostró extrañada e incluso consternada, era como que no entendía nada, y me dijo: “Ana, todos los “jefes” tratamos así a nuestros empleados, todos”. Cuando yo le dije que desgraciadamente eso no era así, me lanzó esta bomba que te juro me hizo llorar: “Ana, si yo tengo lo que tengo y soy lo que soy, es gracias a todos y cada uno de mis “empleados”, hacia  todos y a cada uno de ellos el sentimiento que tengo es de agradecimiento”. Olé, olé y olé M., como para no llorar. La adoro, qué gran mujer, qué gran persona.

En el vídeo se aprecia eso, una agradecimiento bidireccional, una amor (o cariño, si lo ves mucho) muy puro, muy sincero. Eso, es lo más bonito del mundo, para mí.

He tenido la suerte de tener clientes de Inditex, en especial de Zara, y es una pasada, hablan fenomenal, y mira que conmigo se podrían explayar, lo digo por el tema del código ético y la confidencialidad. Lo ven como un regalo, como una oportunidad para crecer, para evolucionar.

Sé que haces muchas cosas muy bonitas, que aportas mucho a la humanidad con diferentes ONG´s, y que encima, por lo que decía de país de pandereta, ni quieres que se hable de ello. Lo entiendo, por que total, ¿para qué?, si se hace, malo (siempre se encuentra una “bonita” razón para criticar), y si no se hace, pues malo también…

Eres bueno Amancio, tu cara lo dice (yo me fijo mucho en eso, entre otras cosas) y al margen de que te admire como lo que eres, un mega crack, te admiro por tu esencia, por la calma y la paz que transmites, por tu humildad, por tu intención de pasar desapercibido. Me gustas mucho, esa es la verdad.

Creas/creáis/ crean genios, te lo digo porque sé de muchas personas que han conseguido estar donde deseaban, y todos, en este caso no hay excepción, me dicen que te lo deben a ti, así que por la parte que me toca y que le tocan a esos miles de personas que le das trabajo: GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

Me gustaría darte un abrazo, esto ya sé que igual se me está yendo de las manos, pero es la verdad. Valoro mucho que a tu edad sigas al pie del cañón, trabajando como el que más (que esto también me lo han chivado, que te quedas hasta bien tarde).

Rompo no una, sino las lanzas que hagan falta a tu favor, no por nada, sino porque lo vales. Ya lo he hecho alguna vez y me ha costado que me eliminen de Facebook, 😉

Sólo me queda reconocerte que durante unos años he vivido con una maravillosa persona, dentro y fuera de Inditex, y que de él he aprendido el significado del concepto de “perfección” y me ha sido muy útil posteriormente. Gracias otra vez.

Me sonrío pensando en que si hubiera estado ahí el día de tu cumple, con lo que soy yo, me hubiera buscado la manera de acercarme a ti a decirte (un poco más brevemente) todo lo que has significado, significas y significarás en mi vida, de manera indirecta, sí, pero oye, que ya es mucho, creo yo. Eso sí, con tembleque de piernas.

Siento el retraso en la felicitación, no lo vi hasta ayer.

Pido perdón por si molestaron las confianzas, es que soy muy llana yo.

Un abrazote,

Ana.

 

Como siempre, gracias a mis queridísimos lectores por vuestro tiempo, gracias mil.

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”, 😉

www.organiccoaching.es

 

I´m fine…

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Parece que estar triste es señal de debilidad, de un exceso de vulnerabilidad, de ser débil. Definitivamente, creo, que estar triste, hoy en día, está mal visto, tiene mala fama.

¿Cuántas veces has estado triste y has dicho que estás bien?

Yo un montón, y curiosamente, más desde que me dedico a las personas, desde que estoy más trabajada que hace unos años.

Parece que tenemos que estar siempre buceando en la felicidad, sintiendo que casi alcanzamos las estrellas para regalárselas a quien deseamos.

Parece que bucear en el mar de del gozo debe ser nuestro estado permanentemente. Siempre sentiéndonos plenos.

Desde mi punto de vista, esto no es real.

Siento una gran compasión por aquellos que sufren en silencio, que opinan que ante un suceso que le rompe en mil pedazos, tienen que contestar que todo está bien. ¿Para qué?

Por el contrario, siento una gran admiración y un gran respeto por aquellos que son lo suficientemente auténticos para mostrarse, parar desnudarse, para decir cómo se sienten de verdad, y que (me) cuentan todo lo que su alma les va dictando.

Siento pena, mucha pena cuando sé que alguien lo está pasando mal y porque haya cuatro personas (por decir algo) que proclamen a los siente vientos que hay que estar siempre felices, se lo crean, y vayan dejando que esa fractura interna vaya siendo cada vez más difícil de reparar.

Creo, que tener el valor de toparnos con nosotros mismos y ver qué nos está pasando de verdad, sin interpretar el papel de ningún superhéroe es digno de valorar.

Como dice un amigo del alma, mi estado natural es “rutinariamente feliz”, ahora bien, no niego que a veces eso no es así.

De mis años colaborando en una clínica de adicciones y trastornos mentales de Alicante, recuerdo una chica/señora de Madrid que me decía: “Ana, cuando estoy bien estoy de puta madre; pero cuando estoy mal, estoy de puta pena”. Así, así es muchas veces, aunque no tengamos una patología, y no hay que sentirse menos válido por ello.

Amo a las personas, con sus emociones varias e intento entender que detrás de un “estoy bien, gracias”, puede esconderse un “¿me darías un abrazo?”, o “¿tienes un momento para escucharme, por favor?”.

No te sientas mal, por favor, por encontrarte en algunos momentos de tu vida triste, incluso si te sientes muy triste. Sé que es duro, lo sé. Te invito a que se lo cuentes a alguien, a que lo compartas.

Es como que la felicidad compartida es más felicidad, se multiplica, pero a la inversa; la tristeza compartida se divide, se atenúa. 

No te olvides de que nacemos llorando, y dando gritos, así que quizás sea esta la primera señal para darnos cuenta de que no pasa nada si nos sentimos tristes y enfadados en algún momento de nuestra vida.

Siéntete libre de llorar todo lo que te dé la gana, no le pongas parches a tu dolor, eso te hará más fuerte, creéme, te ayudará a evolucionar, a crecer, a madurar. Eso sí, mírate a un espejo y no dejes de repetirte que va a pasar. Recuerda que, seguramente, en otros momentos de tu vida también ha sido complicado, y has podido.

Quizás tengas cicatrices, seguro, yo tengo un montón, ¿y qué? Llora, conócete, permítete, no te avergüences.

No consientas que nadie te diga que “no pasa nada”, porque sí que pasa, si estás como la chica de la foto, sí que pasa,  lo que ocurre es que, afortunadamente, es transitorio, se va a pasar, ya lo verás.

En estos momentos, una chica de Instragram me está diciendo que se siente identificada con la foto. Y yo, y yo también. He aprendido a mostrar mi dolor sólo con unos pocos, y al resto, “I´m fine”…

Con este post lo único que pretendo es que nos mentalicemos de que el dolor está ahí, puede estar muy cerca de ti, de mí, y que según mi opinión, merece la pena estar con los ojos bien abiertos, porque puede ser que alguien necesite sentirse un  poco comprendido. Sólo eso.

¡Ah! y por supuesto, si eres tú el que te sientes así, decirte (desde mi alma) que lo siento e invitarte a que lo compartas…

Quiero agradecer a todas la personas que tanto en el plano personal como en el profesional tenéis o habéis tenido el valor de mostrarme vuestro dolor, vuestras heridas de guerra, aquello que os perturba, o que un día lo hizo. Muchas, muchas gracias por vuestra confianza, una parte de vosotros está en mí y me ha ayudado a ser mejor persona, creo yo.

Con este post me despido hasta septiembre que volveré con los post. Os deseo un feliz verano. 😉

Un gran abrazo, gracias por leerme y como siempre:

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”

Ana  (www.organiccoaching.es)

El rap de las cosas que son realmente importantes.

Bien, estoy de semi vacaciones, sin embargo, me desperté “rebelde” y decidí escribir sobre este vídeo que cayó en mis manos hace poco.

A mí, realmente, me produce tristeza, porque creo que en cierto modo, es cierto.

¿Tú te acuerdas de los ríos que te hicieron memorizar? Yo no, y tampoco de las miles de mesetas…en fin.

Creo que es verdad que hay que hacer hincapié en algunas cosas, un poco de cultura general no va mal, sin embargo:

 ¿Se intentaban crear personas con valores, personas felices? ¿Qué hay de eso?

He hecho coaching y trabajado en otras áreas de mi profesión donde me he encontrado con personas que a una edad adulta me han reconocido no saber quiénes son, ni dónde están, ni adónde van, ni que quieren, es decir, lo que viene siendo, que se encuentran perdidos. Lo malo: no son felices con lo que en el momento presente tienen. Lo bueno: según mi opinión, en la mayoría de los casos se puede hacer algo.

Efectivamente, nos obligaban a rezar, y según tengo entendido, la religión, sea cual sea, se basa en el amor, ¿no?

Pues bien, yo recuerdo cómo se reía de mí un profesor porque no sabía dibujar, un día incluso me rompió en mil pedazos un dibujo.

¿Es eso amor?, ¿es eso respeto? 

El amor, el respeto, y el resto de valores, han de ser bidireccionales, de mí hacia ti y de ti hacia mí, aunque sea una persona mayor o mi profesor, sobre todo por ello, yo diría. Es eso de “haz lo que yo digo no lo que yo hago”.

¿Os hablaron de la educación sexual? A mí, no. ¿De las drogas? Tampoco. ¿De la importancia de hacer lo que amamos, los que nos hace felices? No.

Por esto, pasan las cosas que pasan, y para no irme por las ramas, me centraré en la educación. ¿Os habéis fijado cuantas personas adultas comienzan una carrera nueva, o la primera? Quizás tenga algo que ver con lo que estoy diciendo…

Más que una fábrica de idiotas, y no le voy a discutir a Lytos que alguno/a hay, creo que es una fábrica de personas perdidas, y en muchos casos, esto nos impide ser felices. Aunque también conozco a personas que no tienen ni idea de nada, y oye, tan contentos que van por la vida sin saber quiénes son. O eso parece.

Ya existen en España algunas escuelas increíbles (modelos que vienen de otros países, claro) donde se trabaja la inteligencia emocional, los valores, donde enseñan que no pasa nada por mostrarnos tal y como somos, que no se hunde el mundo porque lloremos, y que tenemos derecho a estar tristes, enfadados, sentirnos frustrados, y sobre todo, enseñan cómo se gestionan estas emociones. Buena noticia. La mala, cuestan una pasta, y ojalá todo el mundo pudiera darle a sus hijos le educación que esté más en consonancia con su forma de sentir, de ver la vida, pero esto no siempre es posible.

Demasiados ríos y mesetas, muy poca poesía, música, arte en el sentido más amplio de la palabra. Muchas faltas de ortografía, eso lo sigo viendo.

Inglés en vena, es una vergüenza, y aquí sí lo digo sin que me tiemble el pulso, es una vergüenza que en todos los países que he viajado por Europa (por no irme a EEUU, ;)),, nos den mil patadas. Ellos dicen que hablan “a little bit” y para mí, son bilingües, lo hablan muy, muy bien.

No me hablaron del amor, ni de cómo puedo gestionar una situación de tristeza, tampoco me explicaron que está más que bien tener respeto por TODO el mundo, y en especial por los más vulnerables. En el cole tampoco me contaron cómo podría comunicarme de una manera efectiva. No, cera autoconcepto, cero autoestima, tampoco recuerdo que me hablaran de la humildad, ni de la solidaridad. Del pedir perdón tampoco (solo de poner la otra mejilla…), ni de los beneficios de ser una persona agradecida, con la vida (en general), no me dijeron que es una suerte tener para comer todos los días, y una casa, y vivir en un país que no está viviendo una guerra. Eso, en el cole, no era importante.

¿Cómo se puede explicar que en países subdesarrollados sean más felices que nosotros? Mucho para reflexionar, yo creo.

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?” 😉

Un superabrazote y muchas gracias por vuestro tiempo.

Ana. (www.organiccoaching.es)

El headhunter (¿no?) es tu amigo. Llamadme rara.

Aquí os paso un post que publiqué la semana pasada en la Nueva Ruta del empleo, periódico especialista en rrhh humanos con el que colaboro.

Un adelanto: para mí, cuando una persona busca a un candidato perfecto, cuyo perfil encaje con el perfil que busca la organización, ha de poner mucha atención, y no solo en el CV, sino en su manera de interactuar, en sus valores. Para mí, esta es la clave.

Desde mi punto de vista, esto se hace con ojo, claro, y con mucho, mucho corazón. Intento crear ambientes de confianza, donde ambos nos sintamos cómodos, donde nos mostremos tal cual somos, desde la humildad, el respeto, la pasión por nuestros “trabajos” y yo, intento dar un toque de humor, 😉

Os paso el enlace por si queréis saber cómo desarrollo los procesos, cómo me gusta relacionarme con las personas que me veo para contarles sobre el proyecto, que a mí no me gusta hablar de entrevistas, la verdad. Son charlas, charlas para conocernos más y hablar sobre lo que ambos queremos.

http://www.lanuevarutadelempleo.com/Noticias/hablemos-de-headhunting-y-llamadme-rara.

Si me necesitas, silba. 😉

Un abrazote y feliz (casi) finde. Mientras tanto, a disfrutar del día, claro que sí.

Ana (www.organiccoaching.es)

 

Llorar de alegría. ¿Te animas?

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De este vídeo me quedo con todo, me quedo con la ternura con la que el profesor le mira, me quedo con la empatía, me quedo la ilusión, me quedo con el respeto, me quedo con la paciencia, me quedo con el agradecimiento, me quedo con la emoción, me quedo con la comprensión, me quedo con la humildad.

¿Has visto los ojos del profesor cuando le escuchaba al principio?

¿No os parece pura ternura? A mí, desde luego sí.

¿Te has fijado en lo resolutivo? En seguida le ofrece una posibilidad, le da una opción (era la única que se le ocurrió, y además, en la que posteriormente asegura que no confiaba en ella). Me gusta la gente valiente, que arriesga.

Cómo sale corriendo para desde la ilusión más profunda, compartir ese momento de éxito que era de ambos, para mí, era compartido. Obviamente más del alumno, sin embargo, creo justo darle su valor al profesor, el cual aporta seguridad y confianza. 

Me quedo con el respeto, qué menos, uno de los valores básicos (para mí), ese respeto del cual emergen otros muchos.

La paciencia, otro valor, creo que motivado por ese “saber que lo voy a conseguir, a mi modo, y sin embargo, ¿qué importancia tiene eso?, lo voy a lograr”. Motivación máxima.

Adoro la emoción del final, de todos, emoción sin ningún tipo de contención, sin barreras, sin vergüenza, desde el alma. De alma a alma. ¿No os parece absolutamente maravilloso, con tantas personas? ¡Me encanta!

Me quedo, cómo no, con la humildad, de todos hacia todos, (no unos sobre otros, eso no es humildad, sino bidireccional).

Y  para cerrar, me quedo con el agradecimiento, no podría ser de otro modo, el agradecimiento por el esfuerzo de los profesores, a pesar de haber pasado años, esa capacidad de recordar momentos que tanto aportaron, tanto amor, que es bueno recordar.

Por eso, yo os doy también las gracias por leerme, por vuestras palabras, por vuestro tiempo, y a los que me leéis y nos conocemos, gracias también. Por vuestro cariño.

Me nutro de todo, aprendo de todo, así que mil gracias, de corazón.

Creo, que merece la pena quitar “capas a la cebolla” (como dicen mis amigas Martes de cuento, os recomiendo su blog) para llegar al corazón de las personas. Y si tienen pocas, como los tomates pues genial, solo que quizás con esas personas, haya que tener especial cuidado… 😉

Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar? 😉

Ana (www.organiccoaching.es)

 

¿Cuánto pesa tu vaso de agua?

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soltar vaso

 

Suelo hablar con personas que, en ocasiones, se sienten estresadas o agobiadas. Es normal, todos lo hacemos en un momento dado en nuestras vidas, parar ser más exacta, en varios, otras personas en muchos.

Pues he aquí la respuesta a cuando a mí me preguntan que cómo lo hago, cómo lo hago para superar situaciones dolorosas o de estrés.

No es magia, no se trata de eso. Obviamente, creo necesario conectar con aquello que no duele, con aquello que nos bloquea, con esa emoción que creo en la mayoría de ocasiones es miedo y tristeza, o ambas. Menuda pu**da cuando les da por venir juntas, lo sé.

El pensar demasiado, sobre todo, sin no hacer nada, sin pasar a la acción, hace que no sepamos ni qué hacer ni qué decir, yo me he visto en esas alguna vez.

Respira, en el sentido más amplio de la palabra, sin embargo, cuando el brazo te duela, hazte un favor, suelta el vaso. Desconecta, desconecta y vuelva a conecta cuando ya no te duela. Y si no te hace falta volver a levantar el vaso y cargártelo, mucho mejor para ti.

La vida a veces nos pone en situaciones que nos provocan cierto estado de dicotomía absoluta, yo lo que recomiendo es que escuches a tu corazón, es el que mejor de puede aconsejar, sin embargo, no te olvides de la parte racional, no te olvides de lo que por tu cabeza pasa.

Está bien pensar, está bien sentir el dolor, pero creo que no hay que darle tanta, tanta importancia, ni tanto tiempo, en especial, esto. No creo que sea interesante dejar que la tristeza nos atrape, porque quizás, si miras a tu alrededor, verás que no es para tanto.

Mueren familiares, les decimos adiós no sin (en muchos casos) pensar que lo podíamos haber hecho mejor, y el sentimiento de culpa se apodera de nosotros, junto con la tristeza, porque lo malo de estos casos, es que no hay vuelta atrás, no hay perdones, no hay abrazos, ya no se puede.

Hay separaciones, que (por desgracia) en algunos casos no terminan bien, y en cualquier caso, son duras. Quizás aquí también surjan preguntas como que qué se podría haber hecho mejor. Y se echa de menos, claro. Lo extraño sería no acordarse nunca de una persona que ha estado tan, tan cerca de nosotros, de nuestro alma, de nuestro corazón. Aunque se finalice bien, es duro.

Si nos distanciamos de amigos, o tenemos cualquier problema en el trabajo, o si no tenemos tiempo…igual, a levantar el vaso. Ok, todo esto lo entiendo.

Pero dime una cosa, ¿qué te aporta estar con el vaso soportando ese peso durante tanto tiempo?

Mira a tu alrededor, abre los ojos y escucha, escucha bien. Seguro que ves cosas bonitas, seguro que escuchas cosas que te gustan.

Hace falta sólo una cosa: valorar lo que tienes. 

Muchas, muchas gracias por leerme. Cada vez somos más, y os estoy muy agradecida.

Un abrazote y ya sabes, no te olvides: Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar? 😉

Ana   (www.organiccoaching.es)

No todo se explica, no todo tiene respuesta.

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A veces nos hacemos preguntas que no tienen respuesta.

Algunas veces, también,nos preguntamos que por qué a nosotros.

Otras,  no entendemos nada, muchas veces, muchísimas. Al menos yo.

A veces, sentimos que no nos lo merecemos, ¿y quién sí se lo merece? ¿el de al lado?

A veces, creemos que no es justo, que para qué, que qué aprendizaje vamos a lograr.

¿Te has parado a pensar cuánto te atormentas con estas cuestiones?

¿Te has parado a pensar cuando maltratas a tu pobre corazón haciéndole que duela?

Porque no sé quién se habrá inventado que el corazón no duele, porque el mío ha gritado del dolor.

¿Te has parado a pensar para qué te haces daño, para qué te preguntas una y otra vez  lo mismo, si la respuesta más inteligente que logras es: “no lo sé”?

El corazón se encoje, las manos tiemblan, no puedes hablar; llorar, llorar y llorar. Déjalo. O bueno, no lo dejes, pero por favor, que no te dure mucho, porque si eso ocurre, te garantizo que te va a costar que tu corazón empiece a esbozar una mínima sonrisa.

Ahora, vuelvo a una pregunta de las que lancé antes:

¿Por qué a mí?

¿Y  por qué no?  ¿Y por qué no?

Estaba pensando en decirte que lo mejor es que no te hagas preguntas que no tienen respuesta, o al menos tú no las sabes, sin embargo, quizás sí que sea bueno que reflexiones. Y yo, y yo también.

Y ahora, escucha esto que te voy a susurrar al oído:

¿En qué momento haces estas reflexiones sobre lo justo y lo injusto? Piénsalo.

Yo creo tener la respuesta, creo: cuando estás mal, ¿verdad?

Me solía pasar bastante a menudo, te lo prometo.

Porque cuando estaba bien, no me preguntaba nada, mi alma sonreía, mi mundo sonreía, todo iba bien. Pero entonces, algo se paralizaba en mi interior, una nube negra comenzaba a acercarse, la veía venir, y entonces, la avalancha de preguntas comenzaban a amontonarse en mi cabeza. Tantas y tantas preguntas que notaba cómo se peleaban por hacerse un hueco en la misma. Sentía sus codazos, sus patadas, su maltrato.

Mi corazón se encogía, yo me encogía, y solo podía llorar.

No busques un para qué a todo, quizás no lo encuentres, quizás haya cosas en la vida que no tienen sentido.

Yo soy de la opinión que a veces la repuesta a ese: “¿para qué?”, no es inmediato a veces no lo vemos más que con el tiempo. A veces nunca.

No intentes encontrar tampoco el por qué , te puede ocurrir lo mismo, y el vacío te atrapará. Lo sé.

No te repitas que no es justo constantemente, porque hay miles de cosas que suceden cada día que no lo son. Entiendo perfectamente que seguramente, lo que más te preocupe eres tú, lo entiendo, y más si estás sufriendo. No será justo, seguro, sin embargo, sería mejor si fuera un “ajuste de cuentas”…

¿Te sentirías mejor?

Tampoco le encontrarás la lógica, y esto mira, te lo digo con sumo respeto, no va de matemáticas, la vida, casi nunca es lógica, casi nunca.

Pasa las horas, pasan los días, los meses y los años, y si estás leyendo esto, es porque estás vivo.

¿Verdad que no te estás preguntando, el por qué estás vivo? 

Pd: y sí, esto tiene que ver mucho con el liderazgo, con el coaching, con los valores, y en resumidas cuentas, con llevar la felicidad en el ADN.

Gracias por leerme, sois mi motor para que siga queriendo compartir estas reflexiones con vosotros. Aprovecho para deciros, que la mayoría de la veces, sois vosotros quienes me inspiráis.

Si me necesitas, silba. 😉

Ana. www.organiccoaching.es

 

 

¿Cuánto piensas en el “efecto boomerang del amor”?

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Quizás pienses en por qué la gente se preocupa por ti, por qué la gente quiere estar contigo, por qué la gente te dice que les haces más felices, por qué sientes que aportas.

¿Qué le ofreces tú a la vida? 

Es puro Karma, aquello que das, te será devuelto.

Si das amor, amor recibirás. Y si no es así, lo siento de veras, no era la persona adecuada.

Si eres amable, la gente será amable contigo, y si no es así, piensa qué quieres hacer.

¿Qué  parte de responsabilidad hay en ti?

¿Hace cuánto que no revisas tu autoestima? Tal vez esto tenga que ver. 

Si tienes respeto por los demás, los demás te respetarán a ti. Y si eso no sucede, si con alguna persona esto no te ocurre, dime:

¿Cómo lo vas a gestionar?

Si ofreces alegría y felicidad, estoy casi segura de que vas recibir lo  mismo. Haz la prueba, sé simpático/a con alguien que no lo está siendo demasiado. Quizás no haya suerte, no me llames para echarme la bronca, por favor. 😉

La generosidad, llama a la generosidad. El amor llama al amor.

Si abres tu corazón, si confías, la gente confiará en ti.

Si eres sincero, es probable que los otros también lo sean. Si mientes, te pillarán, y la poca o mucha confianza que habían depositado en ti, se esfumará en menos tiempo de lo que puedas imaginar. Creo que es muy difícil volver a recuperarla.

Si eres de los que disfruta con las pequeñas (grandes) cosas de la vida (muchas gratis) hazlo saber, te lo recomiendo, ya que a veces, necesitamos “tan solo” un abrazo, un atardecer, un amanecer, una palabra bonita, un beso, que nos hablen o que nos escuchen, una señal de que importamos.

No soy yo de pedirle a nadie nada con respecto a que hagan o dejen de hacer, sin embargo, en este sentido, sí te invito a que des amor, porque como nos decía El principito:

“dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar”.

Lo que quiero decir es que compensa con creces dar, no solo porque es bien cierto que vamos a recibir, sino por el hecho de dar, de lo que somos capaces de sentir cuando damos. Eso creo yo, vamos.

Os mando un abrazote y por supuesto, gracias por vuestro tiempo.

“Si me necesitas, silba”. 😉

Ana (www.organiccoaching.es)

 

 

Vivimos en un mundo.

Antes de mi reflexión, os invito a que echéis un vistazo a este enlace que encontré el otro día en Facebook:

Vivimos en un mundo raro, por decir algo.

Donde quien tiene dinero roba, donde quien tiene que callar habla, donde quien tiene que estar agradecido, se suele quejar, y quien podría quejarse, está agradecido con bien poco.

Vivimos en un mundo donde parece que nos hayamos hecho inmunes al dolor, donde somos incapaces de empatizar con los que de verdad sufren, donde casi nunca pensamos que mientras estamos disfrutando, al menos, de estar en casa, hay millones de personas que meten a sus hijos en “flotadores” para encontrar un mundo mejor, un mundo donde al menos, sus vidas, corran menos peligro. Y lo que es mucho peor, cuando están en casa, porque el mundo es de todos, les tratamos como si no estuvieran formados por lo mismo que tú y que yo, un corazón que siente y una cabeza que piensa, entre otras cosas.

Vivimos en un mundo donde importa más el qué que el cómo, el cuánto que el valor en sí mismo, de lo que sea.

Vivimos en un mundo donde pegados a un móvil, nos perdemos el mirar a nuestro alrededor para que ver qué está pasando, con nuestras parejas, amigos, familiares o en general, lo que está pasando, que no es poco.

Vivimos en un mundo donde preferimos comunicarnos por mensajería instantánea antes que mirar a los ojos, antes que escuchar la voz al otro lado del teléfono.

Vivimos en un mundo lleno de ambición, donde tanto tienes, tanto vales. Muchas veces.

Vivimos en un mundo donde no gusta mirar al lado del dolor, porque no vamos a  hacer nada, y quizás, en algún momento, nos sintamos mal por ello, así es que lo más fácil es no mirar y hacer caso omiso.

Al menos, al menos, yo te voy a pedir algunas cosas:

Sé feliz, ama, corre, ríe, sé respetuoso, sé amable, siéntete libre y ofrece la misma libertad que a ti te gusta sentir.

Sé agradecido, llora, siente, emociónate. 

Haz lo que amas, con pasión. Sigue tus sueños.

VIVE, no pases de puntillas por la vida, sólo tienes una. 

Una vez más, muchas gracias por vuestro tiempo y  un abrazote.

Si me necesitas, silba. 😉

Ana (www.organiccoaching.es)