Viniste a ser feliz, no te distraigas.

Viniste a ser feliz, quizás no lo sepas, o ya no te cuerdes, o puede ser que tu vida sumamente frenética te “impida” pensar en ello.

¿Qué es lo que realmente te hace feliz?

Bueno, la primera pregunta es: ¿Eres realmente feliz? (O sólo sonríes).

A veces me pregunto estas cosas, cuántas personas serán verdaderamente felices, entre ellas tú. Me pregunto si cada uno está donde quiere estar, viviendo su vida o la vida de otra u otras personas.

Me pregunto si vives donde quieres vivir, con quién quieres vivir, si te levantas con ilusión o ilusiones cada día de tu vida.

Si hay una cosa que es irrevocable es que tanto tú y yo, todos, vamos a quedar fuera del juego de la vida, no sabemos cuándo, un día…

Puede ser que estés pensando que tu vida es inamovible, y puede ser que te estés inventando un montón de excusas para no salir de esto que está tan de moda, es decir, tu zona de confort.

Cada persona es (por supuesto) capaz de vivir su vida como mejor le parezca, y yo no lo juzgo, lo que sucede es que a veces me da pena, porque pienso a la velocidad que pasan los días, los meses y los años, y nadie nos los va a devolver.

Ya lo comenté en otro post, cuando estemos muriendo, si hemos pasado equis años en un lugar donde no éramos del todo feliz (sobre todo pudiendo haber elegido) creo que nos sentiremos regular por no haber aprovechado un poco más este regalo que es la vida.

Me suelen llamar valiente, y la verdad es que me llama mucho la atención, y pregunto que por qué. Las respuestas son de lo más variadas y curiosas, al menos para mí. Yo no me considero valiente, lo que creo es que quedarse en  un punto donde uno no es del todo feliz…no sé, eso sí es de ser valientes, porque (desde mi punto de vista) es regalar parte de nosotros, y yo prefiero otros caminos.

¿Parece fácil? porque si lo parece, no lo es. Esto no se trata de pensar y hacer, sin más, lleva un tiempo de reflexión, y sin duda, cuando uno decide cambiar algún aspecto de su vida, deja cosas en el camino, obvio. Es doloroso, bastante a veces, sin embargo, yo no lo entiendo de otra manera.

Hay veces que tenemos suerte y esos cambios se producen sin duelo, porque realmente lo que estamos dejando sabemos que no merece la pena, lo duro es cuando dejamos cosas (sobre todo personas), o ciudades, amigos, trabajos, lo que sea, que nos han ayudado a evolucionar, con los que hemos crecido. Esto es un poco putada, la verdad.

La vida son elecciones, decisiones que tenemos que ir tomando.

Recuerda sólo esto: has nacido para ser feliz. ¿Por qué? Pues porque solo tienes una vida.

Como dice la imagen, no te distraigas, no pierdas tu foco, ten claro qué te hace vibrar, qué te hace sentir la ilusión de un niño, porque a veces, está más que bien subirse a un avión que no sabemos a ciencia cierta donde nos va a llevar. En realidad, esto es lo que tienen las decisiones, ahí está la complejidad de las mismas, que no sabemos con certeza si será o no.

En cualquier caso, lo dicho, sé feliz y no te distraigas, cada día que pasa no va a volver. Menuda noticia, ¿no? Lo digo porque a veces parece que se nos olvide, a mí también. 😉

Pd: pido disculpas de corazón por si alguna persona que me está leyendo está pasando un momento delicado donde su felicidad no depende de una elección propia.

“Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar?”.

Un abrazote, gracias por leerme.

Ana www.organiccoaching.es

 

 

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