Llorar de alegría. ¿Te animas?

 

De este vídeo me quedo con todo, me quedo con la ternura con la que el profesor le mira, me quedo con la empatía, me quedo la ilusión, me quedo con el respeto, me quedo con la paciencia, me quedo con el agradecimiento, me quedo con la emoción, me quedo con la comprensión, me quedo con la humildad.

¿Has visto los ojos del profesor cuando le escuchaba al principio?

¿No os parece pura ternura? A mí, desde luego sí.

¿Te has fijado en lo resolutivo? En seguida le ofrece una posibilidad, le da una opción (era la única que se le ocurrió, y además, en la que posteriormente asegura que no confiaba en ella). Me gusta la gente valiente, que arriesga.

Cómo sale corriendo para desde la ilusión más profunda, compartir ese momento de éxito que era de ambos, para mí, era compartido. Obviamente más del alumno, sin embargo, creo justo darle su valor al profesor, el cual aporta seguridad y confianza. 

Me quedo con el respeto, qué menos, uno de los valores básicos (para mí), ese respeto del cual emergen otros muchos.

La paciencia, otro valor, creo que motivado por ese “saber que lo voy a conseguir, a mi modo, y sin embargo, ¿qué importancia tiene eso?, lo voy a lograr”. Motivación máxima.

Adoro la emoción del final, de todos, emoción sin ningún tipo de contención, sin barreras, sin vergüenza, desde el alma. De alma a alma. ¿No os parece absolutamente maravilloso, con tantas personas? ¡Me encanta!

Me quedo, cómo no, con la humildad, de todos hacia todos, (no unos sobre otros, eso no es humildad, sino bidireccional).

Y  para cerrar, me quedo con el agradecimiento, no podría ser de otro modo, el agradecimiento por el esfuerzo de los profesores, a pesar de haber pasado años, esa capacidad de recordar momentos que tanto aportaron, tanto amor, que es bueno recordar.

Por eso, yo os doy también las gracias por leerme, por vuestras palabras, por vuestro tiempo, y a los que me leéis y nos conocemos, gracias también. Por vuestro cariño.

Me nutro de todo, aprendo de todo, así que mil gracias, de corazón.

Creo, que merece la pena quitar “capas a la cebolla” (como dicen mis amigas Martes de cuento, os recomiendo su blog) para llegar al corazón de las personas. Y si tienen pocas, como los tomates pues genial, solo que quizás con esas personas, haya que tener especial cuidado… 😉

Si me necesitas, silba. ¿Sabes silbar? 😉

Ana (www.organiccoaching.es)

 

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12 pensamientos en “Llorar de alegría. ¿Te animas?

  1. Siempre hay una solución, sea cual sea el problema y si después de todo resulta que no, que no había solución, da igual, porque en el intento aprendes y estás al lado de gente estupenda. ¡Gracias, Ana! Por el fantástico artículo y por tu mención 😉 Un abrazo (suave, suave… para no estrujarte). 😉

    • Sí, de un modo u otro las cosas se suelen lograr, y si no, lo que dices tú, aprendizaje, que está muy bien, 😉
      Gracias a ti, el vídeo lo tenía de esta mañana temprano, pero ha sido a raíz de tus palabras que me vino la “inspiración”, o lo que sea, Jajajajaja.
      Gracias por ese abrazo suave, mejor así, es verdad, 😉

      • 🙂 La inspiración corre como agua fresca entre los blogs y eso es estupendo, Ana. Leyéndote a ti, más de una vez también he recordado cuentos o los he escrito. ¡Compartir es genial!

      • En serio!! Jo, pues no sabes lo feliz que me haces, ni me lo podía haber imaginado nunca, gracias por decírmelo!!
        Sí, compartir es genial, ver cómo piensan otras personas, ofrecer los pensamientos de uno, “desnudarse”, a mí me encanta.
        Gracias de nuevo, un besote y un abrazo! 😉

      • Yo creo que todos nos influimos los unos a los otros 😉 Lo que no se comparte, se muere en un rincón. En ocasiones, creemos que no es lo suficientemente bueno y nos lo guardamos, pero cuando por fin decidimos ofrecerlo, nos llevamos sorpresas 😀 😀 ¡Un abrazo, Ana! 😉

  2. Muy bueno. Si todos los maestros fueran así, los alumnos tendrían más confianza en sí mismos, las aulas serían ambientes menos hostiles y los compañeros de clases respetarían más a sus pares. Simplemente, porqueros alumnos aprenderían el respeto, la paciencia y todos los valores que mencionas mediante el ejemplo del profesor. He visto maestros lograrlo con éxito, al tratar con respeto y empatía a algún chic@ con alguna situación particular, y los demás alumnos han imitado el buen comportamiento del docente. El caso contrario, desafortunadamente también me ha tocado verlo. Un fuerte abrazo, Ana, estupenda entrada.

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