Invito yo, a que valores tu vida.

Si te preguntas por qué no eres feliz, quizás hayas encontrado alguna respuesta en este vídeo.

Quizás te pases media vida pensando en que quieres tener eso que no tienes, ganar eso que no ganas, ser como aquella persona que no eres, hacer lo que el otro o la otra hacen que tú no haces. Está bien. Hazte un favor, mírate al espejo durante un rato, y a ser posible, lleva lápiz y papel. Obsérvate, y escríbete, descríbete, con amor, por favor, como lo harías a tu mejor amigo o amiga, como lo harías a tu pareja (si no, hazte otro favor y cambia, ;)).

Hecho lo anterior, tómate tu tiempo. Mira atrás, o abajo, o donde tú quieras, pero mira, mira a tu alrededor, a ser posible con empatía, a ser posible con respeto. Con humor, esto seguro que te vendrá bien.

Toma nota, apunta todo lo que tienes y que muchas personas carecen.

A ver, te doy pistas…tienes ojos, ¿no? ¿Puedes ver? Sí, imagino que si pasas de los 40, pues un poco peor,te aseguro que  lo sé. Más cosas, ¿Puedes hablar? ¿Comunicarte? Del modo que sea, aunque valora, valora mucho poder hablar, huelga decir que muchísimas personas no pueden…¿Escuchar puedes? ¿Comes? ¿Si tienes sed, dime, ¿qué haces? ¿Caminas? Si viste el vídeo el último chico va en silla de ruedas…

Te diré algo, con respeto y amor, si miras siempre a los que tienen (tal vez solo en apariencia) más que tú, es casi seguro que te vas a amargar la vida. Si pones el foco en aquellos a los que (tal vez solo en apariencia) les va mejor que a ti, vas a ser infeliz.

Te invito a que mires a los que no tienen nada, a los que lo han perdido todo, a los que viven en la calle, a los que ven cómo sus hijos mueren en el mar, o de  hambre. Te invito a que pienses en la enfermedad. Te invito a más, te invito a que reflexiones sobre qué es realmente lo que te falta para ser feliz, y te invito a que pienses si realmente, un coche mejor o una casa mejor, te van a ayudar a ser feliz. Te invito a que pienses cómo se sentirían los que de verdad sufren quejándote…

Te invito, como ya hice una vez, a que si no sabes que valorar de tu vida, hagas lo siguiente:

Coge tus dedos índice y corazón. ¿Ya? Perfecto. Ahora, ponte los dos dedos en el cuello, debajo del ángulo del mentón. También vale en la muñeca, debajo del pulgar.

Dime, ¿qué oyes? Sí, es la sangre, tu sangre, y bombea, ¿verdad? Pues ya está, tienes mucha suerte. Da gracias, el sufrimiento está por todos lados, sólo tienes que mirar, escuchar. Mira hacia ese lado, y valora lo que tienes, merece la pena.

No importa qué tienes, importa quién eres. 

Muchas gracias por dedicarme tu tiempo, te mando un abrazote.

Si me necesitas, silba. 😉

Ana. Formaciones, headhunting, coaching:  www.organiccoaching.es.

 

 

 

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