Miedo: tenemos que hablar.

Querido miedo sal de mi vida, o más bien soy yo quien he de ocuparme de ti.
Acércate, ya no te temo, sé que te voy ganar la partida.
Quizás no sea con el primer golpe, ni tampoco con el segundo, pero no pasa nada, si algo tengo, es que soy tenaz.
Contigo he llorado, me he sentido frustrada, impotente e incapaz, bloqueada, inmóvil, sin saber qué hacer, ni adónde ir.
Estoy deseando darte ese último golpe que te impida acercarte a mí, y mucho menos, golpearme tan fuerte como solo yo te he permitido.
Ahora quiero avanzar, y de hecho, estoy avanzando, ¿no lo ves? Te estoy ganando la partida.
Quizás esté ring se haya alargado demasiado, posiblemente, pero escucha esto que te tengo que decir: nunca, nunca más te voy a permitir que estés tan cerca de mí como para provocar lo que tú y yo sabemos, que en resumen es, que viva la vida a medias, que sea feliz a medias y que pase por la vida de puntillas.
Ven, te estoy esperando, llevo años entrenándome, ya lo sabes, y esta vez, no podrás conmigo.
No voy a llorar jamás por ti, porque no mereces la pena.
Otra cosa que quiero que sepas, es que ya no dependo de ti emocionalmente, he ido paso a paso, lentamente, sin embargo, has de saber que ya no te quiero.
A veces, me llegaste a confundir, lo confieso, llegué a pensar que no podría hacer ciertas cosas…ay no, te he desenmascarado, como en el juego del
escondite, te escondías detrás de tantas y tantas cosas que hice o dejé de hacer…
¿Por qué no te acercas más? Sabes que voy en serio, ¿verdad?
Soy bastante pacífica, bien lo sabes tú que has sido mi sombra durante tanto tiempo, pero esta vez, tengo ganas de golpearte fuerte, tan fuerte que seas tú, el mismísimo miedo, quien me temas a mí.
Contigo, o mejor dicho, por ti, confundí emociones, de eso hace ya mucho tiempo, sin embargo, ya no… fuera.
Sientes mi aliento cerca, mi corazón palpita fuerte, quizás no haga falta que lleguemos a las manos, estos latidos te empujarán fuera de mi cuerpo.
Desde hace un tiempo, cada día, recuerdo que estar vivo es un regalo, que quiero (y de hecho en ello estoy) ensuciarme, caerme y levantarme, no pasa nada, ves, al final lo consigo.
Por esto, tenemos dos opciones: o te vas tú solo, o sentirás tanto dolor como yo en algunos momentos.
Vive tu vida, a ser posible lejos de todos aquellos que amamos la vida.
Solo una cosa más, nunca se lo he dicho a nadie, y confieso que me cuesta horrores, lo diré con mucho pudor y con mucha firmeza:
No vales para nada, ni para nadie.

Este post se lo dedico con corazón a todas las personas cuya vida no es dirigida por ellas, sino por el miedo…

“Si me necesitas, silba”. ;D

Le he dado una vuelta a la web, quizás te apetezca echar un vistazo:

http://www.organiccoaching.es/index.html

Un abrazo y feliz finde. Gracias por leerme.

 

 

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5 pensamientos en “Miedo: tenemos que hablar.

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