Adicta al agradecimiento

one smile

Me llama la atención poderosamente que a la gente le resulte casi anecdótico que dé las gracias, y hoy, una vez más, reflexiono sobre este aspecto.

Hace un momento, alguien me decía algo sobre este tema, e inmediatamente le iba a contestar que es una cuestión de educación. Educación básica, además.

Sin embargo, he ido más allá, y una vez más, me muestro ante todos vosotros y os comento los pensamientos que han ido bailando en mente.

Por supuesto que hay una base de educación en el agradecimiento, sin embargo, tal y como escribí una vez,  es algo mucho más profundo, no se trata del “mero” hecho de dar las gracias, que por supuesto está muy bien; ser agradecido y  sentirse agradecido, para mí, es otra cosa, está en la misma línea, pero a otro nivel. Se puede dar las gracias sin sentirse agradecido sinceramente, al revés creo que también, pero pienso que la mayoría de veces que uno se siente agradecido, lo muestra, y tal vez  no verbalmente, no es la única forma, obvio.

Cuando yo doy las gracias, siento como a muchísimas les produce alegría, sienten, o  eso me dicen, emoción.

Lo “típico” o “normal” para mí como: “gracias por compartirlo conmigo”, “gracias por llamarme”, “gracias por acordarte de mí”, “gracias por creer en mí”, “gracias por escucharme”, “gracias por confiar en mí”…me da la vida.

En fin, gracias, gracias, gracias y más gracias.

Cuando doy las gracias, siento la alegría de la otra persona, de los cajeros de los supermercados, cuando compro algo, cuando voy corriendo y alguien se aparta para dejarme pasar, no sé, lo siento, siento el agradecimiento en mí, me invade, a veces me dan ganas incluso de abrazar…qué loca ¿?

Y ahora viene donde quiero ir, al fondo de la cuestión.

Cuando me siento agradecida por algo, por una mirada o palabra, por un gesto, por lo que sea, y lo hago saber, la sonrisa de la otra persona, sus ojos sobre los míos, incluso algún rostro sonrosado, me aportan tanto, es tanto el placer que siento, que si se pudiera medir en ese momento cómo ascienden mis niveles de serotonina, dopamina y endorfina, si hubiera en ese momento un termómetro en algún lugar de mi cuerpo que midiera sus niveles, creo que explotaría. Estoy segura, vaya.

Me aporta mucho, mucho placer sentir que con un simple gesto, tanto una parte como la otra, ambas partes, podemos estar, me atrevo a decir, tan conectados.

Sí, creo que el agradecimiento, además de todo, nos conecta con los demás.

A veces me preguntan si es real mi optimismo, mi felicidad, y os aseguro que sí; y que cuando no me siento así, que también ocurre, (que nadie se equivoque, por supuesto que también me ocurre, como a ti) llamo a personas de confianza, unas pocas solamente, y les cuento. Otras muchas veces, muchas, lloro sola.

Lo que quiero decir, es que soy una egoísta, como una vez más podéis comprobar, egoísta sana, si me permitís, ya que al final, en lo más profundo, cuando doy, sé que voy a recibir, en la mayoría de los casos, y eso, a mí, me regala muchas dosis de felicidad a las que me confieso absolutamente enganchada.

Como dice uno de mis libros de mesita de noche, El Principito: “Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta”.

No hay excepción, quizá hayáis probado a darle algo de dinero o comida, o una abrazo,  alguna persona en el metro o en la calle.

Quizá era alguien que tocaba el violín, como me sucedió hace poco; ese momento, cuando con mis ojos llenos de lágrimas, me acerqué a él, y no fueron las monedas lo que nos conectó, ni siquiera mi sutil gracias, que ni siquiera yo pude escuchar, fue al agradecimiento, en este caso, mutuo, instantáneo por ambas partes. Lo recuerdo y me sigo emocionando. El violín me puede, confieso.

En mi caso, ser agradecida, me hace muy feliz, porque es real, porque de verdad lo siento.

 

Un abrazo y de veras, gracias, muchísimas gracias por leerme, 😉

Ana (www.organic coaching.es) 

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10 pensamientos en “Adicta al agradecimiento

  1. 🙂 Dar las gracias es bueno, sano y es una excelente forma de ser conscientes de lo positivo que nos rodea. Es un abrirse a la vida y a la alegría, porque tal y como acabas de dar las gracias, siempre y cuando lo hagas de corazón y no de forma mecánica, te aparece en la cara y en el alma una gran sonrisa que confiere energía.

  2. Me encanto! Lo siento muy profundo, lo que se recibe no tiene precio, ni se puede describir en su totalidad, comparado con el pequeño o sutil gesto de agradecer.

    • Silvia, te reconozco que tus palabras, se nota que salidas del alma, han tocado la mía.
      El tesoro más preciado que tenemos los humanos, yo creo, es esa capacidad de que con tan poco, crear conexiones tan fuertes.
      El amor que se recibe es incalculable.
      Gracias, de todo corazón, y un fuerte abrazo.

  3. Gracias, gracias y mil gracias.
    Siento todas y cada una de las palabras que has escrito es este post. Me siento totalmente identificada. Sigue siendo esa persona tan maravillosa, un abrazo.

    • Eva, no se me ocurre una manera más bonita de cerrar mi día…
      Gracias a ti por dedicarme tu tiempo, leyéndome y escribiéndome, y sobre todo, compartiendo conmigo (nadie nos ve,😉) cómo te has sentido.
      Muchas gracias a ti, feliz noche, Eva!
      Un abrazote!!

    • El agradecimiento lo practico sin medida, y cuando me dicen que doy las gracias por todo, de broma, contesto: “no es para que tú te sientas mejor, es para que yo lo haga”. 😉
      En serio, el ser agradecida me acerca a la felicidad, siento que hay que darle valor a muchas cosas y no darlas por hecho. Eso creo yo.
      Gracias por tu comentario, muchas gracias.

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