Para qué ser auténtico

Otra de las palabras que adoro es precisamente esa, autenticidad. Me encanta, me gusta la gente auténtica, que tiene el valor suficiente de ser quien es, sin importarle mucho a quién va a gustar o no. ¿Qué más da? Siempre va a haber gente a la que le gustemos y gente a la que no, así es que..¿para qué hacernos pasar por otro?

Cuando era muy jovencita, 17/18 años, tuve un novio, yo intentaba ser lo que pensaba que él quería que fuera, y parece que esa actuación no se me dio mal. Durante un tiempo, claro. Poco a poco, mi verdadera Ana iba asomando la patita, y él se iba sorprendiendo. Imagino que pensaría: “¿qué está pasando?”

Como es lógico, me cansé de actuar, y supongo que a él tampoco le agradaría mucho ver cosas es esa segunda Ana que jamás había apreciado en la primera, y la historia se fue al garete. Menos mal, ahora que lo pienso.

A partir de ahí, me dije: “ni de coña, nunca en la vida voy  a hacer esto de nuevo”. Y hasta el día de hoy. Joder, y qué felicidad, la verdad. Me siento súper libre, y eso es algo a lo que no pienso renunciar.

Yo me siento cómoda viviendo en mí, y voy a seguir aquí dentro.

Sé que hay muchas personas, bueno, no lo sé porque no me lo han dicho directamente ,lo intuyo, que no entienden mi humor, o que diga algún taco que otro (pocos, tampoco son tantos, ;)), y la verdad,  me hace reír, me parto cuando veo las caras que ponen, en plan “madre mía esta tía qué loca está”.

Yo no soy quién para decirle a nadie si tiene que ser uno mismo o si tiene que ponerse el disfraz de otro, cada uno que haga lo que crea conveniente. Sí diré una cosa, es cansino, es aburrido, carente de esencia, de brillo, de transparencia, y de verdad, se nota un montón cuando alguien está “controlando” todo el rato el qué decir, cómo moverse, y en definitiva,  cuando ese conjunto de gestos, de movimientos, me miradas, de palabras que conforman nuestro ser son más falsos que Judás.

Más arriba decía que siendo yo, (huelga decir que intentado ser mejor persona cada día, que de verdad que me lo curro, ¿eh?) me siento libre. Acepto (no  me queda otra) opiniones, miradas y demás mensajes que me puedan hacer saber que no se “comprende” algo de mi conducta, pero la verdad, es que a no ser que sea algo gordo que venga de alguien muy cercano, me da igual. Soy así, nerviosita, (¿o queda mejor decir que mi nivel de activación habitualmente es alto?), me paso el día intentando quitarle yerro al asunto (a los que se puede, obvio), y me gusta estar sonriendo todo el tiempo que sea posible. Impaciente, soy muy impaciente, la verdad.

Creo que a mí también (como dice Jack Welch) me funciona eso, rodearme de gente que comparta mis valores, con quién pueda disfrutar de la vida porque la mire con los mismos ojos que yo (o parecidos), al menos para sentirme cómoda. Si lo que quiero es aprender, pues genial, tal vez alguien que piense otra cosa opuesta a lo que yo pienso, me venga bien para tener un poco más de apertura mental.

En definitiva, que tú seas como quieras, pero que te lo aseguro, cuando uno se quita el lastre de intentar ser otra persona, es mucho más feliz.

Por cierto, no conozco a ningún líder que no sea auténtico. Ahí lo dejo. 😉

Gracias a todos por leerme, vuestro tiempo es importante y valoro mucho que me cedáis parte del mismo.

Que seas tan feliz que no sepas si vives o  sueñas.

Ana      (www.organiccoaching.es)

 

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