Viviendo a mi manera.

“El final está próximo”. Pues la verdad es que el final siempre está próximo, hay muchos finales. Está el final del día, de la mañana, de nuestra vida, de nuestra relación laboral con alguien, tal vez de nuestra relación con nuestra pareja, el final de un proyecto; en fin, muchos finales. Cuando una etapa finaliza, y sobre todo hablo de casos en los que se produce una ruptura interna, con un gran impacto emocional, algo de todos y cada uno de nosotros muere, y surge un nuevo “yo”, o al menos, una parte de mí ha cambiado.

“He tenido una vida plena”. Sería bueno, desde mi punto de vista, que  nos planteáramos antes de que no podamos hacerlo, o sea tarde, si estamos teniendo una vida plena. Ayer hablaba por whatsapp con una persona a la que aprecio un montón, y me decía que no, que no era feliz, que no le gusta el trabajo que tiene, que lleva demasiados años haciendo lo mismo, que siente que le falta tiempo, en definitiva, lo dicho, que no es feliz. Utilizo con frecuencia la metáfora de una montaña con la vida. A veces es de día, lo vemos todo con claridad, a veces todo oscuro y  un poco más complejo caminar, si corremos nos podemos caer, debemos decidir qué caminos queremos seguir. Esa es la cuestión, tenemos que decidir,  y con cada decisión nos aferramos más y más a nuestros valores, o no, depende de si vives a tu manera o a la manera de cualquier otro/a.

La toma de decisiones normalmente requiere tiempo, tiempo para varias cosas: pararnos y pensar qué es lo que más nos interesa, valorar qué ganamos y perdemos con unas u otras decisiones, y gran valentía para finalmente decidir, no olvidando que podemos estar tomando el camino correcto o no. Lo mejor, será tu camino, tu decisión.

Me gusta mucho cuando dice: “amigo, lo diré sin vueltas”. ¡Claro que sí! tal vez porque a muchos nos han educado a no ser del todo sincero, por un tema de falsa educación, en la madurez tenemos que hacer un buen trabajo de asertividad. Yo es algo que me he tenido que trabajar, he tenido que desaprender y aprender que es bueno decir lo que uno siente o quiere, sin vueltas. Cuantas más vueltas, más porcentaje de que haya un malentendido. Esto creo que tiene mucho que ver también con la autoestima.

Ganar y perder. Bueno, esto es lo que hace que tantas y tantas personas permanezcan en su zona de confort años y años. Hace poco tiempo, una amiga estaba en esta situación. Se ponía miles y miles de excusas para no dejar su trabajo, a pesar de que le pagaban con varios meses de retraso, los objetivos eran irreales (y cuando los conseguían se inventaban pretextos para no pagarlos) y su jefe lo más amable que decía es “no valéis una  mierda”, a gritos. Un día, cuando me estaba planteando todas esas excusas para no salir pitando de allí, le pregunté: “¿qué te impide dejarlo?”, ella me dijo: “Ana, es que todo está muy difícil”; “Ok, le dije, “¿cómo lo sabes?”, “¿Cuánto tiempo has empleado para buscar otra cosa?”. Hoy tiene otro trabajo, está mil veces más feliz, sobre todo porque la tratan con respeto. Ella decidió cuando quería cambiar de rumbo, SU rumbo. Desde luego que si no haces nada, no va a pasarte nada.

Hay muchas personas que dicen que no se arrepienten de nada en la vida, lo respeto enormemente, pero yo sí. No muchas tampoco, como dice Sinatra, ahora bien, de las que me arrepiento, me arrepiento mucho. Y es más, ese arrepentimiento, ha hecho y hace, que cada día yo intente ser mejor persona. Yo creo que esos momentos de introspección, de tomar conciencia y de darnos cuenta de qué nos arrepentimos, es lo que nos hace evolucionar. En mi caso esto fue lo que marcó un “antes un después” en mí, digo uno porque he tenido muchos “antes y después”, afortunadamente. A las personas proactivas, nos pasan muchas cosas porque hacemos muchas cosas. En muchas no podemos equivocar, sin embargo, otras muchas me salen bien.

Ser fiel a uno mismo es fundamental desde mi punto de vista. Busca esa maravillosa y perfecta alineación de lo que piensas, dices y haces. Traza tú tu ruta, es tu mapa, y no es por ser negativa, pero tienes sólo uno. Está bien si tú eres de los de “yo no puedo, es muy difícil”, lo único que ocurre es que te estás perdiendo muchas cosas, espero que de esto seas consciente, ten claro que eres tú el que te bloqueas, el que te autolimitas.

¿Qué te bloquea para  realizar ese cambio que tanto anhelas?

¿Cuándo has conectado contigo mismo para averiguar qué es eso que de verdad quieres hacer?

Tal vez tienes miedo al error, crees que no tienes tiempo (soy muy mayor), te falta seguridad en ti mismo, etc. Cuando des con lo que te bloquea, igual te planteas buscar un profesional con el que ir de la mano a buscar ese “click” para que vayas en busca de la felicidad.

No esperes a que caiga “el último telón” para querer ser tú mismo. Sé tú mismo desde ya. Esto es lo que te va a hacer que vivas con ilusión, con pasión, con alegría. Decide tú qué obra quieres representar. Es sólo una invitación, obvio. Puedes quedarte sin hacer nada, es tu decisión.

 

Gracias por vuestro tiempo, vuestra atención y vuestras muestras de cariño. Un abrazote!

 

Ana, http://www.organiccoaching.es

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